Es cierto que a veces se toman decisiones con poca cabeza, o de forma descuidada si preferís.
También es cierto que estos negocios disponen de equipos de expertos en marketing, abogados, economistas... cuyo único fin es maximizar el beneficio para la empresa a costa del cliente. Una de las claves es cómo se presenta la información: se trata de anular las "alarmas" del cliente haciéndole creer que todo es muy sencillo, que va a ser un camino de rosas y que está tratando con gente que busca aportar lo mejor para él.
Antes de que digáis que el cliente que se trague eso es un ingenuo, plantearos si en vuestro día a día vais por ahí dando por sentado que os quieren engañar. ¿Vuestro tendero? ¿Vuestro médico?... ¿Vuestro banquero?
Y aunque fuésemos con "las orejas de punta", la verdad es que no disponemos (me incluyo) de los conocimientos suficientes para tomar decisiones con buen criterio. Si os ofrecen un préstamo a largo plazo con interés variable y eso es lo que quiere vender la financiera, el comercial os dirá que es improbable que los tipos cambien porque blah, blah, blah y al medio minuto no estaréis entendiendo nada. Que es lo mismo que nos pasa cuando atendemos al consejo de nuestro médico, o de nuestro abogado, o de nuestro tendero, o de nuestro mecánico de bicis.
En resumen, igual que ocurre cuando tratamos con cualquier proveedor de servicios especializados, estamos en una situación de desventaja respecto a las financieras, porque ellos controlan la información que nos proveen. Por suerte, la legislación europea ha mejorado bastante la situación, porque antes la cosa era mucho peor. Seguramente no os acordéis, pero costó sangre, sudor, lágrimas y varias sentencias judiciales conseguir algo tan básico como que informen de la comisión por retirada de dinero en cajeros. Aún hoy siento vergüenza ajena por las excusas que daban para no hacerlo ("no es posible por razones informáticas" 🤣 )
Hay una buena razón por la que normativa requiere que el cliente de ciertos productos financieros demuestre tener cierto nivel de conocimientos antes de contratarlos. Por desgracia, mucha gente no llega al mínimo requerido para un simple crédito al consumo. Eso en gran parte es responsabilidad de las entidades, y no tienen la menor intención de cambiarlo mientras la legislación no les obligue.